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La Ciudad Vieja de Jerusalén es un área de
aproximadamente 0,9 km² situada dentro de la moderna ciudad de Jerusalén,
constituyendo hasta la década de 1860 todo el entramado urbano. La Ciudad Vieja
es el lugar donde se ubican sitios religiosos importantes tales como el
Monte del Templo y
el Muro de las
Lamentaciones para la religión judía, el
Santo Sepulcro para la
religión cristiana, y la
Cúpula de la Roca y
la Mezquita de Al-Aqsa
para la religión musulmana.
Tradicionalmente, la Ciudad Vieja ha estado dividida en cuatro barrios, aunque
los actuales nombres sólo se introdujeron en el siglo XIX. Estos cuatro barrios
son el Barrio Musulmán, el Barrio Judío, el Barrio Cristiano y el Barrio
Armenio.
La Ciudad Vieja fue incluida en 1981 dentro del Patrimonio de la Humanidad de la
UNESCO. En 1982 Jordania exigió su inclusión en la Lista del Patrimonio de la
Humanidad en peligro.
Historia
En el siglo XI a. C. el rey judío David conquistó la ciudad de Jebús, bastión
del pueblo jebuseo, uno de los que habitaban Canaán. El bastión estaba
fortificado con sólidos muros que lo rodeaban. El rey David se instaló allí y la
renombró Ir David (La ciudad de David). Este lugar está ubicado actualmente al
sudoeste de la actual Ciudad Vieja y es llamado la Colina Ophel. Fue descubierto
y excavado por la Palestine Exploration Fund entre 1923 y 1925.
El hijo de David, Salomón, extendió la construcción de los muros y además
edificó el templo que llevó su nombre. La ciudad pasó a llamarse Ir Salomon (la
Ciudad de Salomón) llamada en la Biblia, Jerusalén. A la muerte de Salomón hacia
962 a.C acaeció un cisma en el pueblo judío y se formaron dos estados: Israel,
capital Samaria y Judá, capital Jerusalén.
La ciudad resistió a través de los años los ataques de sus poderosos vecinos,
pasando también por diversas etapas de vasallaje hasta el año 587 a. C. durante
el reinado del último rey de Judá, Sedecías, cuando fue conquistada y arrasada
por el rey Nabucodonosor II. El reino de Judá pasó a ser una provincia del
Imperio Babilónico o Imperio Caldeo y la mayoría de la clase regente judía sería
enviada al destierro en Babilonia.
En el año 530 a. C. el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio
Babilónico y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas, a la
provincia de Judá; éstas regresaron a Jerusalén y reconstruyeron la ciudad y el
Templo de Salomón.
En 332 a. C. Alejandro Magno conquistó el Imperio persa y la ciudad no sufrió
destrucciones. A la muerte de Alejandro, Judá o Judea, y Jerusalén pasaron a
formar parte del Imperio seléucida, el que a su vez sería anexado al Imperio
romano el 64 a. C. por el general romano Cneo Pompeyo Magno, después de derrotar
a dicho Imperio. Jerusalén sufrió el asedio y la conquista romana, con la
destrucción de sus muros y la anexión al Imperio romano.
La ciudad de Jerusalén se recobró durante el mandato del general Marco Vipsanio
Agripa, que ordenó la construcción de un nuevo muro llamado la Tercera Muralla,
permaneciendo la ciudad bajo la administración de una elite religiosa, los
asmoneos, cuando ocurrió una revuelta judía que implicó nuevamente el asedio
romano a Jerusalén, y la toma y destrucción de la ciudad el año 70. d.C.
realizada por el general romano Tito Flavio Sabino Vespasiano.
El año 21 a.C el rey Herodes el Grande restauró la ciudad y el Templo,
existiendo aún en pie una parte llamada el Muro de las Lamentaciones, de gran
importancia en la religión judía.
Alrededor del año 135, el emperador Adriano decidió reconstruir la ciudad con el
nombre de Aelia Capitolina, lo que provocó una nueva revuelta entre los judíos,
que terminó en 135 con la victoria romana y la expulsión y exilio de la mayor
parte del pueblo judío, conocida como la Diáspora. El territorio de Judea pasó a
ser la provincia romana de Siria Palestina o Palestina.
El destino de Jerusalén siguió ligado a sucesivas conquistas y conflictos,
formando parte del Imperio Romano de Oriente o Imperio bizantino, dentro del
cual fue una de las cuatro sedes de importancia religiosa doctrinal del
cristianismo, junto con Constantinopla, Antioquía y Alejandría.
El año 326, el emperador Constantino I el Grande mandó a levantar la Iglesia del
Santo Sepulcro, que se constituyó en uno de los principales lugares religiosos
del cristianismo.
El año 614 el Imperio sasánida conquistó la ciudad, rigiéndola hasta el año 638,
siendo desplazado por la expansión musulmana que ocupó la ciudad incorporándola
al Califato Omeya de Damasco, al califato Abbasí y al Imperio otomano
sucesivamente.
Entre los años 687 y 691 se construyó la Cúpula de la Roca. En 710 se terminó de
erigir la Mezquita de Al-Aqsa. Ambos templos son importantes puntos religiosos
de la religión musulmana.
En 1095 el papa Urbano II predicó en el Concilio de Clermont la Primera Cruzada
dirigida a conquistar Jerusalén de los musulmanes. El noble francés Godofredo de
Bouillón logró este cometido y luego de efectuar una masacre conquistó la ciudad
y creó el Reino de Jerusalén del cual fue su hermano Balduino I, el primer
representante con el título de Rey de Jerusalén. Durante los siguientes años la
presencia de las Órdenes Militares cristianas fue intermitente en la ciudad,
alternado con la presencia de tropas musulmanas, entre los cuales se distinguió
Saladino, que asedió y conquistó definitivamente la ciudad en el año 1244.
Las murallas de Jerusalén fueron destruidas y reconstruidas muchas veces. Las
actuales murallas fueron levantadas en 1538 por el sultán otomano Solimán el
Magnífico y continuó bajo dominio otomano hasta el final de la Primera Guerra
Mundial.
Las murallas tienen una extensión aproximada de 4,5 km y su altura varía entre
los 5 y 15 m, con un espesor de 3 m. Tienen 43 torres de vigilancia y 11
puertas, de las cuales sólo 7 están abiertas. |